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El Desafío de Adaptabilidad a la Sociedad Digital

El Desafío de Adaptabilidad a la Sociedad Digital

Por: Carlos Cantero Ojeda

Intentamos caracterizar una ÉPOCA DE CAMBIOS. Pero, pronto observamos que se trata de ¡UN CAMBIO DE ÉPOCA! Tomamos convicción que enfrentamos un profundo cambio de ethos: de su ética, estética y emocionalidad, marcado por el cambio de paradigmas. Analizar los CAMBIOS observables nos permite vislumbrar las principales tendencias de los procesos, comprensión necesaria para asumir y colaborar a otros en su inserción a la sociedad digital. Nos pone frente a complejos procesos que exigen adaptabilidad -a las personas, las empresas, las organizaciones, incluso a los territorios- lo que desafía a las instituciones tradicionales que quieren mantener su vigencia en este nuevo ethos.

La generación de la postmodernidad ya no reconoce los límites tradicionales, emergen nuevos linderos culturales, la sociedad se ve permanentemente sorprendida por los nuevos paradigmas y el impacto que generan en las nuevas relaciones de convivencia. Una sociedad llena de incertidumbres, de luces y sombras, en el que los límites éticos se debilitan, desaparecen o se transforman en difusos bordes. Los tradicionales landmark dejan de ser referencias claras, ya no son normas de convivencia social aceptables y mutan a sentidos más difusos impactando en la estética y la emocionalidad, relativismo que toma dimensiones insospechadas en las múltiples dimensiones de la vida humana.

Las nuevas formas de relación producto de las tecnologías de información y comunicación están cambiando profundamente nuestra forma de vivir, constituyendo un desafío de adaptabilidad. El lenguaje sigue siendo una potente forma de construir la realidad, solo que ahora, con las nuevas tecnologías emerge un metalenguaje que tiene una portentosa capacidad de expansión, de viralización global viajando a la velocidad de la luz. La capacidad para gestionar la información y la comunicación, el manejo de los medios de comunicación, la gestión de las ideas y las emociones, las redes sociales son las nuevas formas de construcción de la realidad a las que hay que adecuarse para mantener vigencia y liderazgo en la sociedad.

Estas herramientas constituyen potentes formas de gestión de la subjetividad en los grandes grupos sociales: los deseos, las necesidades, lo racional y lo emocional, pueden ser manipuladas, constituyéndose en la principal forma de sometimiento de las personas. Millones de seres humanos hipotecan su vida persiguiendo atender deseos y necesidades viralizadas en la cultura de la obsolescencia. Estas nuevas formas de sometimiento no tienen que ver con el orden físico ni biológico, no es la cadena de hierro que definió la esclavitud en el pasado. La forma de dominación actual es intangible, sutil, mimetizada, asociada con la subjetividad, las emociones, deseos y necesidades de los individuos. La nueva forma del dogal se relaciona principalmente con un pedazo de plástico (tarjeta) con la cual el individuo -hombre o mujer; joven o viejo; de cualquier raza, credo o color, se somete a si mismo en una forma de auto-esclavitud. No es necesaria la violencia ni la fuerza física, es un auto-sometimiento, voluntario, consentido, en algunos casos incluso asumido con entusiasmo.

Observamos un proceso adicional y paralelo denominado reificación, esto significa la acción de cosificar, transformar «en cosas» diversas dimensiones de la intimidad de la persona humana, las que reciben el tratamiento de bienes, mercantilizando dimensiones y roles vinculados a la dignidad de las personas. Todo este proceso tiene una motivación esencialmente materialista, se trata de un economicismo radical, pensando que todo y todos tienen un precio económico como norma o valor ético. Un proceso que altera cuestiones esenciales a la dignidad de la persona.

¿Cómo se adaptan las instituciones a esta nueva sociedad? Entender los alcances de la CRISIS en la sociedad que declina, permite entender los procesos de CAMBIO en sus estructuras fundamentales, la emergencia de nuevas características y, consecuentemente, identificar y definir el PROCESO DE ADAPTABILIDAD, para sobrevivir en este nuevo entorno de incertidumbres. Esta no es una tarea que resulte fácil. De hecho, las principales instituciones de la modernidad están sumidas en una profunda crisis: la iglesia, la política, la educación, la justicia, la familia, la masonería, incluso la ética en instituciones -altamente jerarquizadas y disciplinadas- como las fuerzas armadas y carabineros. Las instituciones que quieren sobrevivir la crisis que se evidencia, deben implementar estrategias de adaptabilidad a la nueva sociedad. Los principales estilos de la vida tradicional en la sociedad industrial y la postmodernidad -sus valores y costumbres- se estremecen al mostrarse disfuncionales con los estilos emergentes.

La sociedad digital se define como una etapa de desarrollo caracterizada por la capacidad -de las personas, las organizaciones, las empresas y la administración del Estado- para obtener y compartir cualquier información, instantáneamente, desde cualquier lugar, en la forma y el formato que se prefiera. El conocimiento y la capacidad de innovación se transforman en una nueva forma de riqueza. Es una época en que se rompen los esquemas rígidos de la sociedad analógica y emerge la flexibilidad, grandes estructuras se tornan compactas, toda una biblioteca, grandes bases de datos, se pueden guardar en un bolsillo. Las instituciones mantienen arraigados los conceptos fundamentales, como sus valores, visión y misión, pero, sus estructuras son maniobrables, descentralizadas, distribuidas. La nodalidad abre paso a estructuras en redes, de gran virtualidad.

El proceso está marcado por la vigencia de los nuevos paradigmas, que podemos definir por sus principales características:

  • El paradigma social caracterizado por el nuevo valor de la diversidad, que abre paso a un nuevo pluralismo en todas las dimensiones de la convivencia social.
  • La emergencia del paradigma tecnológico que implica la convergencia de las tecnologías y los servicios hacia plataformas digitales.
  • El paradigma comunicacional que define el lenguaje -en sus distintas formas relacionales- como constructor de la percepción y de la realidad en los individuos y sus comunidades.
  • El paradigma topológico, que refiere a la convergencia tiempo-espacio, entendidos como una unidad temporo espacial que define un ethos con multidimensionalidad sincrónica o asincrónica (virtualidad).
  • El enfoque Eco-Sistémico-Relacional, en lo fundamental rompe el cartesianismo, la linealidad y sectorialidad, tan arraigadas en la declinante sociedad Moderna o PostMorderna, imponiendo como concepto que las personas son lo que son sus relaciones.

Otras características muy desafiantes en este proceso es la convergencia de la inteligencia artificial, la integración de tecnología en el cuerpo del ser humano, en la genética, en los ciborg, cuestiones que toman dimensiones insospechadas, que por su alcance y velocidad desafía nuestros marcos éticos. El Internet de las cosas está alterando múltiples dimensiones en la vida de las personas y sus comunidades. Este proceso abre nuevas oportunidades. Pero, también, debemos estar atentos a las nuevas amenazas y riesgos que implica. Nuestro desafío es ayudar al país a superar la deriva para asumir un rumbo deficido en el proceso adaptativo, es decir, asumir la posición de liderazgo que la sociedad espera de nosotros.


Datos del autor: Carlos Cantero Ojeda. Geógrafo, Master y Doctor en Sociología. Académico, conferencista y pensador laico chileno. Estudia la Sociedad Digital y la Gestión del Conocimiento. Fue Alcalde, Diputado, Senador y Vicepresidente del Senado de Chile.

Sobre el Autor

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