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La teoría de las “ventanas rotas”

La teoría de las “ventanas rotas”

Juan Carlos Aiello – Licenciado en Estrategia y Organización Empresarial.

Transmitir la idea de deterioro, desinterés y despreocupación, va rompiendo códigos de convivencia. Es como una sensación de ausencia de ley, de normas, de reglas, algo así como que “vale todo”.

Esta es una de las conclusiones principales a la cual llegó un simple experimento de psicología social realizado hace más de 40 años por el Prof. Phillip Zimbardo de la Universidad de Stanford (USA). Os contamos de cómo lo hizo: Dos coches exactamente iguales fueron “abandonados” en dos zonas diferentes de Estados Unidos:  el primero en el barrio del Bronx, que para la época era una zona de escasos recursos y bastante conflictiva de Nueva York, y el otro fue colocado en el área de Palo Alto, un lugar con habitantes muy pudientes de California.

Durante el experimento, un equipo de especialistas en psicología social permanecieron  atentos. Las conductas de la gente en cada lugar dejaron resultados muy similares a pesar de la marcada diferencia económica que reinaba en las dos localidades.

-El coche del Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas, robándose lo utilizable o destruyendo el resto mientras que el de Palo Alto se mantuvo intacto. A la semana, cuando el coche del Bronx estaba deshecho y el de Palo Alto impecable, los investigadores rompieron el vidrio de este último. Como resultado, se desató el mismo proceso que en el Bronx: robo, violencia y vandalismo. ¿Por qué un vidrio roto en el auto del barrio supuestamente “seguro” desata un proceso delictivo?

Es común atribuir a la pobreza las causas del delito, pero este experimento demostró que  no se trata de pobreza sino que es evidentemente algo que tiene que ver con la psicología humana y las relaciones sociales: un vidrio roto en un coche abandonado transmite esa sensación de dejadez que produce el resquebrajamiento de las normas de conducta.  Cada nuevo ataque que sufre el coche reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.

En experimentos posteriores, (James Q. Wilson y George Kelling), fue concebida la  “teoría de las ventanas rotas”, la misma que, desde un punto de vista criminológico, concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.

Si se rompe el vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importar a nadie, entonces allí se generará el delito.

Si se cometen pequeñas faltas (aparcar en lugar prohibido, exceso de velocidad o no respetar luz roja), y las mismas no son sancionadas, entonces comenzarán faltas mayores y luego delitos cada vez más graves. Esto mismo puede aplicar a conductas permisivas con los hijos al permitir actitudes violentas o al descuidar los espacios públicos como los parques.

Por ello es importante crear comunidades limpias, ordenadas, respetuosas de la ley y de los códigos básicos de la convivencia social humana y transmitir a los más pequeños las normas básicas de educación para que todos podamos convivir en común y en un mundo mejor.

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