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No es un complot sino un pueblo enojado con la desigualdad

No es un complot sino un pueblo enojado con la desigualdad

Por Luis Escobar Cerda, economista.

El problema no es nuevo, es de siempre, y tiene su origen en la tremenda desigualdad en la distribución de la Renta en Chile. Recuerdo que cuando me nombraron profesor de Teoría Económica en la Facultad (aproximadamente en los años 50 del Siglo XX), sugerí que se creara el curso en el segundo año del programa y que yo lo dedicaría a estudiar, básicamente, el problema de la distribución del Ingreso Nacional. Así se hizo y así se empezó a investigar en serio el tema en Chile. Ya, en 1949, se había producido una gran protesta por el alza de la movilización colectiva en veinte centavos ( La revolución de la «Chaucha» ) que, igual que ahora, era la última gota que rebalsaba el vaso).  Lo que pasa es que la movilización se paga – por lo menos – dos veces al día en tanto que, otras alzas, son mensuales, trimestrales o semestrales.

Pienso que, actualmente, la población más pobre (la mayoría) no tiene una percepción de que al Gobierno le interesa el tema de la desigualdad. El Gobierno habla del crecimiento y sus políticas parecen orientadas a fortalecerlo. Pero, el pueblo ve que no se resuelve el problema previsional, de la salud, de la educación y que en la política tributaria se pretende seguir favoreciendo a los más ricos. En la mayoría de los países del mundo, según entiendo, se paga impuesto por las utilidades de las empresas y por los ingresos personales -impuesto a la renta o global complementario- pero “no” es el caso de Chile.  ¿Y qué ocurre con la delincuencia? Véase la situación de la Araucanía y, sin ir tan lejos, en La Pintana (donde varios niños mueren a balas), etc. En Chile hay, a mi modo de ver, una grave crisis de liderato (Gobierno y oposición).

Lo que está ocurriendo no es producto de un complot, es la reacción espontánea -de Arica a Magallanes- de un pueblo «cabreado» con la desigualdad. Se construyen departamentos de 20-30 metros cuadrados y, al mismo tiempo, otros de 200, 300 y más de 600 metros. (Jorge Alessandri vio esto claro y dictó su famoso DFL 2)

La declaración del presidente Piñera de que estamos “en guerra”: Fue una evidente falta de liderazgo. Afortunadamente, el jefe militar dijo que no había ninguna guerra.

En suma, este es un problema de largo plazo, no se resuelve de un día para otro “pero se requiere comenzar” dándole al país una clara percepción de que al Gobierno y a las autoridades políticas les interesa el tema y están dispuestos a implementar una política económico-social que manifieste con claridad y medidas efectivas esta preocupación.

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