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Palabras de inicio sobre Marco Aurelio Bontá Costa

Palabras de inicio sobre Marco Aurelio Bontá Costa

¿Qué nos motiva a escribir sobre Marco Bontá Costa? ¿Qué hay de especial en esta figura de la plástica chilena? ¿Cómo ha influenciado en los pintores criollos?

Lo novedoso de nuestro personaje, es que lo comentan no solo artistas del medio cultural del país, sino que también, hombres de negocio. Es el caso de la sección de “Economía y Negocios” de El Mercurio acuden al talento de Marco Bontá Costa, destacando su obra pictórica y su aporte al imaginario colectivo de los intelectuales chilenos.

Marco Bontá Costa, es considerado uno de los gestores del arte moderno en Chile. No es menor esta aseveración, ya que supo interpretar los signos de los tiempos de la época en que vivió y supo plasmar entre sus pares el nuevo paradigma de la plástica que estaban viviendo.

Fue un «defensor de la modernidad»; era partidario de que la Academia se abriera a las nuevas vanguardias y a las nuevas formas de ver el arte en la sociedad civil. «El pintor no solo apelaba a la difusión del modernismo en Chile, sino que también a la autenticidad de los artistas en sus procesos creativos. 

Por eso fue muy crítico con los pintores que copiaban las ideas de los grandes artistas modernos europeos.

«Es proverbial la noble decisión de Matisse, que cerró definitivamente las puertas de su academia al percatarse de que sus alumnos se habían convertido en vulgares imitadores de su pintura», ejemplifica Bontá en una de sus publicaciones, refiriéndose también a la acción y superficialidad de muchos jóvenes pintores chilenos».

Tal como se plantea en la introducción del libro La Construcción de lo Contemporáneo. La Institución Moderna del Arte en Chile (1910-1947), la historia del arte realizada en Chile gira en torno a una premisa única de perspectiva metodológica, que más allá de las diferencias que puedan encontrarse en la escritura sobre el arte chileno, está siempre presente como una constante que pasa casi inadvertida, pero que no por ello es menos importante. 

El concepto que acuñan Berríos, Cancino y Santibáñez para designar este paradigma de escritura en la historiografía del arte chileno –aunque no solo chileno– es el de “obracentrismo”.

La otra obra, incluida por la Historia Social del Arte de Arnold Hauser y la Sociología del Arte de Pierre Francastel, otorga más importancia al contexto para comprender las artes dentro de un espacio y tiempo determinado, con el acento puesto en el mercado, las clases sociales que acceden a estas prácticas y, sobre todo, las condiciones de producción material y simbólica de aquellas.

En opinión del ex Presidente de la Fundación Marco Bontá, abogado Eduardo Jara Miranda, “una de las facetas más interesantes de la personalidad de Marco Bontá fue la expresión de sus ideas – exentas de polémica – y vivencias, en el campo artístico, educativo y cultural chileno, en variados artículos en periódicos y revistas especializadas, así como en entrevistas en medio nacionales y locales!”.

Nuestras  palabras complementan el trabajo realizado por otros autores que han desarrollado el perfil de Marco Bontá Costa, entregando la faceta de masón, republicano y libre pensador como lo fue.

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