Seleccionar página

Un cambio planetario: marcha hacia una nueva sociedad

Un cambio planetario: marcha hacia una nueva sociedad

por Luis Riveros Cornejo

Son estos días de un cambio total en el ordenamiento de la sociedad humana, el cual abarca sus aspectos políticos, económicos, tecnológicos y en todo orden de cosas. El nuevo ordenamiento humano que envuelve relaciones complejas entre distintos actores y nuevas visiones y cometidos grupales, impulsa la necesidad de nuevos enfoques en lo antropológico, sociológico y psicosocial para entender al hombre en este verdadero cambio de época. Se trata de un cambio que ha dado lugar a una nueva estructura de valores, a una nueva trama de principios morales ordenadores del hacer social y que ha sustentado también un cierto cambio en las ideologías para dar paso a visiones de corte más individualista, contradictoriamente con su ánimo global, que ponen el mayor peso en el efecto de las decisiones sobre la individualidad antes que en su contexto social o grupal. Cambio que se asocia a la gran transformación política que está ocurriendo a nivel planetario, con el derrumbe de los socialismos reales, la transformación capitalista de China Popular, la crisis contingente de los Estados Islámicos y el decaimiento de los estados de bienestar europeos, junto a la brutal irrupción del modo capitalista de producción en los países latinoamericanos.

El cambio planetario que está ocurriendo, sin embargo, no ha logrado edificar un camino de salida a los viejos problemas de inequidad presentes en el orbe, y que, muy por el contrario los ha profundizado creando, como consecuencia, un mayor contraste entre el mundo del progreso y del bienestar creciente, con aquel de la marginalidad, el hambre y el retraso. Un cambio que ha puesto esto mismo de relieve y que obliga ya a revisar muchas pautas sobre la forma de medir efectivamente el bienestar humano y su ritmo de cambio y que precisa aventurar nuevas propuestas sobre mecanismos redistributivos destinados a afianzar la estabilidad social. Situación que convulsiona también al interior de muchas sociedades donde el problema de la injusticia social se hace presente con mucha fuerza, donde se pone bajo cuestionamiento la legitimidad política de los gobiernos y en el que se crean cada vez más las condiciones para un enfrentamiento que posiblemente nos conducirá sino a mayor frustración. Hay retos impensables en esta sociedad del contraste globalizado: retos que si no se enfrentan de manera apropiada pueden llevar a una crisis profunda y de salida muy difícil pues pondrá en juego las bases mismas de la sobrevivencia de la humanidad y de los límites que impone la restricción de los recursos disponibles.

Un cambio que necesitamos entender para así entender a su protagonista: el hombre del siglo XXI, en quien tratamos de centrar nuestros esfuerzos perfeccionadores y alentadores de una fraternidad concordante con una visión humanista y de progreso. Ese hombre del siglo XXI enfrenta nuevas condiciones objetivas y subjetivas, un distinto sistema de comunicación e integración social; vive en un conjunto de valores muy diversos de aquellos vigentes hace medio siglo, tiene aspiraciones distintas al sólo intento de entender su vida y proyectarla así mejor, y aprecia mayormente lo material, aspecto que ha pasado a ser un puro símbolo de estatus a una posibilidad real e subsistir y progresar en la sociedad.

Por eso hoy día el perfil del ciudadano que debemos considerar para incorporarse a nuestra Augusta Orden, debe considerar este cambio agudo en la realidad circundante y en su efecto en términos de las prioridades humanas que deben ser para nosotros la materia prima sobre la cual trabajar. Indudablemente, en este medio distinto que nos rodea, tenemos también que pensar en forma distinta de accionar, de estructurar nuestra docencia, de vivir la masonería para que esta pase a ser efectivamente una entidad conectada vívidamente a la esfera social. Como se ha dicho, la cantera ha cambiado y tenemos que ser más cuidados para elegir las piedras que intentaremos pulir, haciendo además ese delicado proceso más intenso, más cuidadoso, más comprometido con el producto que buscamos en términos de perfeccionamiento en un marco social mucho más desafiante.

Sobre el Autor